martes, 12 de junio de 2012



Raquel Villaseñor Peralta

INTERNET: UN DERECHO HUMANO


La comunicación es una de las principales características de la cultura humana. Desde la comunicación interpersonal, pasando por la grupal y la social, la comunicación ha sido reconocida por diversas teorías como una de las bases de los cambios sociales y tecnológicos. A lo largo de la historia de la humanidad el desarrollo de tecnologías para mejorar la comunicación generó nuevas sociedades, avances en los sistemas de producción e incluso reformas en los sistemas de aprendizaje.

Sin embargo durante las últimas tres décadas, con el surgimiento de las Tecnologías de la Información y el Conocimiento (TIC), las libertades de información se expanden del campo analógico al digital dando a los usuarios la posibilidad de construir sus propios contenidos y enviar mensajes a un receptor, a un grupo o en forma masificadas. Esto ha fragmentado la función hegemónica que tenían los medios tradicionales.  

Ante los cambios globales que ha generado Internet en los últimos años, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) convocó a la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información 1(CMSI) celebrada en Ginebra a finales de 2003 y en su segunda fase en Túnez en diciembre de 2005, donde se analizó el papel que juegan las nuevas tecnologías en las sociedad actuales, la posibilidad del progreso social, pero también los riesgos que representa entre comunidades conectadas y comunidades desconectadas de las innovaciones. 

A diferencia de las tecnologías de comunicación analógicas, Internet y sus innovaciones son las herramientas comunicativas de mayor penetración en la historia de la humanidad: en cuatro años Internet alcanzó la cifra de 50 millones de usuarios. Para principios del año 2012 existían en el mundo más de 2 mil 200 millones de seres humanos conectados a la red, de los cuales mil 100 millones están unidos todos los días a través de redes sociales como Facebook o Twitter, comparten videos en YouTube y buscan información en Google. A nivel global el 32% de la población tiene acceso a Internet.6 

Según cifras de Internet World Stats, en México con una población de más de 113 millones de personas, para inicios del año 2012 se tiene una comunidad de cibernautas que alcanza los 42 millones de personas, lo cual representa el 36% de la población, en tanto el 64% restante se encuentra en la marginación digital. Datos estimados a partir del estudio Hábitos de los Usuarios de Internet en México 2011 realizado por la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI), establecen que de 17 millones de internautas que había en 2005 la cifra se duplicó en 5 años a 34 millones en 2010, de los cuales el 60% son jóvenes: menores de 35 años de edad. 

Sin embargo la accesibilidad representa varios problemas, no sólo relacionados con la edad y la educación, sino también políticos y jurídicos. De acuerdo al “Índice de Prosperidad 2011” que realiza el Instituto Legantum de Londres, México presenta problemas de acceso a Internet de mayor velocidad debido a que no tiene una cobertura adecuada de banda ancha. De un análisis efectuado a 110 países, México ocupa el lugar 50 en conexión de banda ancha y el lugar 61 en facilidades para emprender negocios mediante la red. 

Por su parte la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) informó en enero de 2012 que México también registra rezagos en materia de Investigación y Desarrollo (I D) donde la inversión del Estado apenas representa el 0.5% del Producto Interno Bruto (PIB). ¿Por qué es importante que el Estado apueste a una mayor inversión para I D? La respuesta es muy sencilla: la nueva economía global se base en el conocimiento y la innovación, generados en centros científicos en red. 

Dentro del uso de la nueva tecnología se desarrolla parte la actividad cotidiana de los seres humanos, incluso la libertad del usuario dentro de la Sociedad de la Información y el Conocimiento, lo que ha sido llamado por los juristas como los nuevos “derechos digitales”. Dicha libertad contiene los mismos diques que la libertad de expresión en el sentido de que sus límites se establecen cuando puedan afectar derechos de terceros. 
Como parte del reconocimiento de Internet como una garantía social que debe ser protegida ante cualquier intento de regulación y control de la libertad en red, el primero de junio de 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), declaró el acceso a Internet como un derecho humano. El relator especial Frank La Rue leyó el documento a nombre de los representantes de los países, quienes consideraron que la tecnología de Internet “no sólo permite a los individuos ejercer su derecho de opinión y expresión, sino que también forma parte de sus derechos humanos y promueve el progreso de la sociedad en su conjunto”. 


La declaratoria de la ONU es importante en dos sentidos: 

a) Promueve la libertad de la red: el tratamiento de los datos y el tráfico de Internet no debe ser objeto de ningún tipo de discriminación en función de factores como dispositivos, contenido, autor, origen o destino del material, servicio o aplicación. La libertad ha sido fundamental a partir del año 2008 para el cambio político de regímenes autoritarios en todo el mundo. Este punto abarca la llamada “neutralidad” de la red, es decir, que ninguno de sus puntos de interconexión, nodos, equipo, sistemas, programas y operadores puede tomar algún partido a favor o en contra de la difusión, comunicación y recepción de contenidos. 

b) El acceso a la red: “Los Estados tienen la obligación de promover el acceso universal a Internet para garantizar el disfrute efectivo del derecho a la libertad de expresión. El acceso a Internet también es necesario para asegurar el respeto de otros derechos, como el derecho a la educación, la atención de la salud y el trabajo, el derecho de reunión y asociación, y el derecho a elecciones libres”. 

En México la legislación sobre Internet no se ha enfocado a los alcances que plantea tanto la CMSIC o la Declaratoria de la ONU. Los esfuerzos legislativos en el país han estado orientados principalmente a dos aspectos: a) economía y b) Estado. En cuanto a la economía las regulaciones sobre la red abarcan principalmente al mercado electrónico y las transacciones financieras, mientras que lo referente a las políticas públicas se presenta desde reformas a códigos penales en materia de pornografía infantil o robo de identidad, hasta intentos de mejoras en procesos de participación de votantes (un ejemplo es el llamado Voto Chilango).7 

Sin embargo no todas las reformas legales aspiran a garantizar la libertad de la red. Aquí dos ejemplos de iniciativas que atentan contra la red y que fueron presentadas en el presente año: 
En México el tema del acceso irrestricto y universal a Internet no ha sido debatido a fondo para ser considerado un derecho constitucional. Sólo en dos entidades del país se han presentado proyectos legislativos para elevar a rango constitucional el derecho a Internet. 

En México los cambios tecnológicos potenciados por Internet implican modificaciones a las legislaturas existentes y al reconocimiento pleno del acceso a la red como un derecho. Si bien se intenta avanzar en control, regulación y ciberdelitos, poco o casi nada se ha realizado en materia de expandir la libertad del cibernauta para opinar, participar y construir su propio escenario en la era digital. El acceso y el uso de Internet es un derecho humano, no es una necesidad, sino una posibilidad de realización del habitante de la red. 


Fuente.-Etcétera, Octavio Contreras Sergio, Núm. 138

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