domingo, 10 de junio de 2012


Yolanda García Medrano



Los hombres y el aborto en el tema 
de los derechos humanos.


Los hombres y la reproducción


Los programas y políticas públicas en relación a la salud reproductiva han considerado a las mujeres como responsables del ámbito de la reproducción biológica y doméstica, mientras  que a los hombres se les identifica como responsables de la reproducción social, cultural y  pública, sin embargo, más allá del imaginario social que considera que los hombres no se  reproducen, esto se arraiga de manera profunda en la concepciones y prácticas de vida de los propios hombres.
La identidad de los hombres está estrechamente vinculada a la construcción de la  masculinidad como un aprendizaje de códigos, valoraciones y organización de tiempos y  espacios. Ser hombre, en muchas sociedades occidentales significa no ser mujer, no ser  niño y no ser homosexual (Badinter, 1987). Por eso muchos hombres se ven ajenos a  espacios como el reproductivo y del cuidado de la salud  considerados propios de las mujeres; para muchos hombres involucrarse en la reproducción implica pérdidas de control  y privilegios, pero por sobretodo una desvaloración.
Considerar a los hombres como actores de la reproducción, implica indagar en las  relaciones y vínculos que los hombres establecen a partir del ejercicio de su  sexualidad y de una posible paternidad. Parecería obvio considerar que los hombres son  partícipes y actores en el aborto, sin embargo, como otras problemáticas relacionadas con la  reproducción, hasta ahora se ven como competencia y responsabilidad exclusiva de las  mujeres. Seguramente si se asumiera el hecho que los hombres también se reproducen, la  óptica social y de las políticas públicas en relación al aborto, cambiaría radicalmente.

La percepción de los hombres entorno al aborto

Diversas investigaciones dan conocer  que la respuesta no es mayoritariamente de  indiferencia o que no les compete y afecta  emocionalmente. Al contrario, parece ser que  a los hombres la vivencia del aborto los  afecta también profundamente.
En una investigación en México sobre la percepción del aborto en los hombres, de 65 casos  narrados, los sentimientos reportados fueron principalmente: preocupado, angustiado,  nervioso, desesperado (30 hombres), mal, muy mal (15 hombres), desconcertado,  confundido, desubicado (14 hombres), bien, alivianado, tranquilo, descargado, en calma (12 hombres), enojado traicionado, molesto (12  hombres), triste, impotente, deprimido,  frustrado (12 hombres) (Guevara, 2000).
                                          
Por otro lado, en una investigación sobre aborto realizada en Colombia con 390 hombres, el  46 % opinó que es malo, pecado, no lo mejor, pero que era una solución conveniente;  mientras el 43% estuvo de acuerdo y el 11 % rechazó la opción. (Oriéntame, 1999).

Los hombres y la decisión del aborto

En cuanto a la decisión de las mujeres respecto al aborto inducido, mayoritariamente no son  independientes de las consideraciones culturales y de la pareja. 
Sobre las razones para recurrir a un aborto, diversas investigaciones en Latinoamérica  coinciden en que para un 30% a 40% de las mujeres, la decisión del varón es el factor  determinante para no desear continuar un embarazo (Tolbert, Erhenfeld y Lamas). Esto se  corrobora en el estudio realizado por Guevara en México con 56 hombres donde el 38% de  ellos plantean “razones de él” para recurrir a un aborto (él no estaba dispuesto a continuar  el embarazo, ella no era la persona indicada, él no quería casarse).
La opinión de los hombres parece ser un factor importante en la decisión de las mujeres de  realizarse o no un aborto y esta opinión tiene mayor probabilidad de imponerse en las  relaciones tradicionales de dominio masculino/subordinación femenina (Tolbert, Morris y  Romero).
Lo anterior nos plantea que en cuanto a la decisión sobre el aborto, se presenta un dilema en  cuanto al derecho a la autodeterminación del cuerpo de la mujer y el derecho del hombre a  opinar y participar en la decisión de mantener o interrumpir un embarazo donde ha  participado de manera activa. Si bien, no se puede plantear el problema en términos de  derechos paritarios pues las condiciones de hombres y mujeres no son equitativas a nivel social, tampoco se puede plantear en forma  absolutamente excluyentes; la realidad es  más compleja. 
Podría parecer contradictorio considerar la participación y responsabilidad de los  hombres en el aborto y al mismo tiempo enfatizar el derecho diferenciado de las mujeres a  decidir sobre el destino de su propio cuerpo,  lo cual lo convierte en un proceso  complejo. Para profundizar es necesario hacer visible la responsabilidad  de los hombres en la práctica del aborto.

Los hombres en la práctica del aborto



Al hablar de responsabilidad del hombre frente al aborto hace referencia al apoyo que pueden brindar a su pareja: emocional (ante el temor, la pérdida y/o el alivio, la presión social, etc.),  económico (pago del aborto y de los cuidados posteriores),  cuidados de la salud (atención en las primeras horas y de prevención de otro embarazo no deseado),  vida cotidiana (labores domésticas y crianza de hijos). Es decir la responsabilidad no sólo en el evento mismo, sino en todo el proceso y en las dimensiones que dan contexto y forma a la  experiencia de un aborto.

Para muchas mujeres e instituciones, la participación de los hombres en el aborto es una  consideración peligrosa, por las condiciones de inequidad de género que lo posicionan en la  mayoría de las ocasiones como un estorbo, irresponsable e impositivo, que ponen en riesgo  las posibilidades de la mujeres de tomar y ejercer sus propias decisiones, así como el derecho a la autodeterminación de su propio cuerpo; aspectos irrenunciables si queremos aspirar a una sociedad de relaciones de género equitativas.

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